Muchos son sabedores del heroico acto de servicio protagonizado en la Guerra de Cuba por Eloy Gonzalo cuando en septiembre de 1896 se presentó voluntario para destruir la posición enemiga de Cascorro, en la que se refugiaban los aguerridos mambises junto con un importante arsenal de munición. Eloy, pertrechado con una lata de petróleo y su fusil, sabía que las posibilidades de salir con vida de aquella misión eran escasas. Así pues, pidió a sus compañeros ser atado con una cuerda a la cintura con el fin de que pudieran recuperar su cadáver. Pero el bravo soldado español no solo consiguió originar un incendio que hizo volar por los aires el polvorín enemigo, sino que, contra todo pronóstico, logró regresar al fuerte sin un rasguño aprovechando la confusión generada.

Otros, quizá menos, conocerán que fue abandonado por su madre a las 11 de la noche del crudo invierno de 1868 junto a la puerta de la ya desaparecida inclusa de las Hermanas de la Caridad, en la madrileña calle de Mesón de Paredes. El frío era especialmente intenso aquel 1 de diciembre, pero la fortuna, esquiva en otras ocasiones, estaba de parte del pequeño y una de las monjas encontró al niño antes de que fuera demasiado tarde. Su madre natural había dejado una nota dentro del capazo, entre las ropas del bebé. Nota que aún se conserva en el Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. En ella se podía leer: Este niño nació el primero de diciembre a las seis de la mañana, el que está sin bautizar y rogamos se le ponga por nombre Eloy Gonzalo García, hijo legítimo de Pepa, soltera, natural de Peñafiel, provincia de Valladolid. Tal y como constaba en el libro de entrada de la citada inclusa. Las monjas así lo hicieron y diez días más tarde lo entregaron en adopción.

Pero muy pocos doctos son conocedores de que el entonces futuro héroe de la Guerra de Cuba vivió los albores de su niñez, apenas tres o cuatro años, en la madrileña localidad de Robledo de Chavela correteando y jugando feliz por sus calles y plazuelas. Su madre adoptiva, Biraulia Miguel, acababa de perder un hijo por lo que estaba en disposición de alimentarle dándole el pecho. Según consta en su expediente, el Señor Cura Párroco de la Villa en San Bartolomé de Pinares extendió un “certificado” en el que dice: Braulia y Francisco, mis feligreses, son de buena conducta y de costumbres cristianas; y como se halle en actitud de lactar con leche de cuatro meses, y habiéndosele muerto el hijo que criaba la mujer, y por considerarla acreedora a que la casa Inclusa de Madrid se la dé una criatura para el indicado objeto, seguro que la tratará cual corresponde. Por bondad firmo y sello la presente, con el de esta parroquia de mi cargo. San Bartolomé de Pinares, seis de diciembre de 1868. Por su parte, Francisco Díaz Reyes era un integrante de la 4ª compañía del primer Tercio de la Guardia Civil, además de zapatero. La familia vivió en la casa cuartel de la citada localidad abulense, posteriormente Francisco fue trasladado al puesto de Robledo de Chavela, donde residieron hasta que Eloy cumplió cinco años.

Por aquellos tiempos Robledo contaba con una escuela de instrucción primaria, una cárcel municipal, tres posadas, un veterinario, dos tiendas de comestibles y alguna que otra de telas. La población rondaba los 350 vecinos empadronados y pasaba del millar de habitantes. Poco antes, en 1863, el municipio fue dotado de una estación ferroviaria a tres kilómetros del casco urbano aprovechando la construcción del trazado de la línea de ferrocarril Madrid-Irún. Aquel hito otorgaría un impulso extraordinario a la economía del pueblo.

Ya en Chapinería, nuevo destino del guardia civil, Eloy fue abandonado por segunda vez, pues al cumplir los once años de edad el Estado dejaba de asignar una pensión de 268 reales anuales a las familias que se hicieran cargo de un huérfano. Acogido por un matrimonio de la localidad, a condición de desempeñar un oficio y aportar dinero a la casa, comenzó trabajando como aprendiz de albañil, más tarde de barbero y finalmente de carpintero hasta que, en 1889, fue llamado a filas, siendo destinado al Regimiento de Dragones Lusitania, 12º de Caballería, ascendiendo a cabo a los dos años de servicio. En 1892 pasó al formar parte del Cuerpo de Carabineros del Reino. Poco después de llegar a su destino solicitó permiso para contraer matrimonio, pero tras demorarse la celebración por distintos motivos, descubrió que su prometida le estaba siendo infiel con un superior. Preso de la ira, Eloy no dudó en ir al encuentro del teniente y desenfundó su pistola con la intención de acabar con la vida del oficial. Por fortuna, la rápida actuación de sus compañeros reduciéndole para que no llevara a cabo el asesinato impidió que tal cosa sucediera. Sin embargo, fue arrestado y sometido a un Consejo de Guerra en el que se le impusieron doce años de prisión por un delito de insubordinación, dejando reflejado en su expediente la negativa mención de haber mostrado mala conducta con la Institución. De cualquier modo, la Causa Sumarial no hace referencia alguna al origen del delito.

Comenzó a cumplir la condena en la prisión militar de Valladolid, visitando sin él saberlo la tierra de su madre natural, pero transcurridos unos meses solicitó el indulto, ofreciéndose a cambio como voluntario para verter su sangre por la nación en los campos de la Isla de Cuba. Tal y como reflejaba en su instancia dirigida al entonces ministro de la Guerra, Marcelo Azcárraga. Tras serle concedido, puso rumbo a las Américas desembarcando en La Habana a finales de 1895 donde, de inmediato, fue destinado a Cascorro.

Condecorado con la Cruz de Plata al Mérito Militar, Eloy Gonzalo falleció en el Hospital Militar de Matanzas de la isla caribeña, en 1897 víctima de una disentería. Su estatua elaborada en bronce, obra del escultor Aniceto Marinas, e inaugurada en 1902 se erige en uno de los lugares más castizos del Madrid de los Austrias. La denominada, desde 1941, Plaza de Cascorro. Antes, Plaza de Nicolás Salmerón.

 

Fuentes:

La triste historia del héroe de Cascorro que la prensa nunca contó durante la Guerra de Cuba (ABC Historia)

Eloy Gonzalo (Ficha documental de la biblioteca digital Memoria de Madrid)

Eloy Gonzalo, el héroe de Cascorro (El reto histórico)

La paradoja del Cascorro: cómo unos cuernos convirtieron a Eloy Gonzalo en héroe en Cuba (El español)

Cascorro, hombre y estatua, de Juan Pando Despierto (Doctor en Historia)

Eloy Gonzalo, HÉROE DE CASCORRO (Ministerio de Defensa).

Eloy Gonzalo, el héroe de Cascorro España eterna (blog)

Habla el director de a inclusa – eloygonzaloblog (José Manuel Sanz, descendiente de Eloy Gonzalo)

La Inclusa que yo viví (1945-1990) de Javier Matos Águila